jueves, 5 de mayo de 2011

EL ARTISTA "CUENTERO"

Siempre el cine será un pretexto. Un pretexto para soñar, para vivir, para entretener, para convencer y hasta para seducir. El cine nos hace comprender, en la complicidad oscura de la sala, asuntos a veces confusos o en apariencia evidentes. Obras de inconmensurable trabajo técnico y de planeación para darle una estructura a las ideas con imágenes, sonido y personajes.

Lástima que el trabajo del hacedor de cine, y por extensión el del artista, se haya convertido en pura experimentación, por pura intuición. En la actualidad, el arte se ha convertido o bien en un mercado de fantasías o en un simple ejercicio de convencer al otro de que soy más sensible y más profundo. Pero se deja de lado el elemento más importante que justifica todos esos adornos: la obra de arte. Pululan artistas (actores, pintores, directores, escultores, músicos, escritores) que viven y cobran del cuento, pero que nunca se han preocupado por el quehacer estético y artístico. ¿Qué demuestra su condición de artistas? El concepto pero no la obra. El cuento.

Hoy tendremos el placer de contar con uno de los mejores actores del cine contemporáneo, que a pesar de sus incursiones “hollywoodescas” cuenta con innumerables caracterizaciones, todas memorables. Su primera exploración a la dirección con “Buscando a Ricardo III” nos acerca al oficio (ese en el que hay que ensuciarse las manos para crear), de la actuación y del teatro. Al Pacino decide contar como se deconstruye y reconstruye una obra de Shakespeare y como se llevan algunas escenas al cine; aunque también nos demuestra con creces cómo es el proceso creativo e intelectual por parte del actor: un asunto íntimo y consciente de las bondades del cuerpo, la voz y la razón.

¿Quién es Shakesperare? ¿Quién es Al Pacino? La respuesta latente durante una hora y cuarenta minutos.

Nota: Hoy regalaremos dos entradas a dos suertudos cinéfilos, para la Feria del Libro al finalizar la función ¡Los esperamos!

lunes, 2 de mayo de 2011

¡Me gusta el cine!


¡Espectador asiduo del cine club Los Ojos este es un espacio para usted!

(Escriba sus opiniones, impresiones y aventuras cinéfilas, acá serán públicadas)


Por: Diego Romero

Tenía alrededor de 7 años, recuerdo que hacía con mi padre una fila muy larga en el centro de Bogotá, sabía que algo ocurriría, estaba muy ansioso pues era la primera vez que iba a cine, de un momento a otro entramos y todo arranco, nos sentamos en medio de una sala enorme, apagaron las luces, mientras pasaban los cortos la gente hablaba, otros seguían llegando, sonaban los paquetes de papas y de pronto la película inicio, “Halcon” protagonizada por Stallone, no recuerdo bien la historia pero sí que desde ahí siempre he sentido fascinación por el cine. He pasado por diversos intereses y gustos, tuve un momento en que rechacé todo lo proveniente de Hollywood y buscaba películas con contenido político; luego fui fiel seguidor del Dogma 95 que más que una propuesta cinematográfica la entendía como una posición social; después atrapado por un sentido nacionalista, decidí orientarme hacia el cine nacional, películas buenas, malas (bastantes por cierto) y de todo género pero que fueran Colombianas, por alguna razón sentía que eso me conectaba con mi identidad nacional; también hubo un periodo en que me atrapo el cortometraje, me agradaba la idea de lo inmediato, de ver una historia en minutos.

Ahora no soy tan exigente, consumo cine, sin excluir países, géneros, actores o directores, reconozco que toda producción tiene un objetivo, denunciar, cuestionar, enamorar, molestar, excitar, divertir, confundir, etc. Me gusta el cine, en general, y hoy, en vez de buscar un espacio lleno de contenido racional solo busco lo que se busca en cualquier expresión artística, sentir.

Me gusta el cine, y me enamore de él desde los 7 años, cuando descubrí que el cine era mucho más que una película.

martes, 12 de abril de 2011

LECCIONES DE PERIODISMO PARA VICKY DAVILA


Hiere susceptibilidades, da risa, molesta y hasta enerva. Sin embargo, es uno de los más influyentes líderes latinoamericanos (de los que hay buenos y malos), pleno de excentricidades y ratificado por sus electores elección tras elección. Sin embargo, su historia la conocemos sesgada, parcializada por los odios que él mismo despierta. Faltan piezas, muchas piezas; y entre ellas las que no se transmiten por el “Aló presidente” y que sí salen de su boca. Falta encontrase con él y la cámara para quizás entenderlo mejor.

Ese es el proyecto de Oliver Stone. Primero, lo intentó hacer con Yaser Arafat, Lo hizo con Fidel Castro y ahora lo hace con Chávez y sus amigos, los presidentes de ese socialismo moderno que viene despertando en Latinoamérica.

Más que un retrato y una apología a Chavez y su programa político, Oliver Stone cuestiona con este documental la mirada sosa y ofensivamente ignara que tienen de nosotros en el norte. Una imagen que se nutre, como en la primera secuencia del film, de un lenguaje lleno de desconocimiento sobre la realidad que día a día vivimos en Sur América. -El dictador Chávez consume cocoa (perdón coca) que le regala su otro amigo el dictador boliviano Morales -Dice la periodista de Fox News. Así se replica el mismo lenguaje y la misma idea superficial por todas las pantallas de incautos televidentes.

Y nosotros no nos quedamos atrás. En nuestro afán de ser “soñadores americanos”, imitamos los formatos informativos y vulgarizamos la noticia. Nos la entregan a medias, sin contrastes, sin fuentes y sin referencias. Por ejemplo, una “periodista” teatraliza la política y con sonrisas minifaldudas, recrimina (con un tono de voz infantil), las excentricidades de esos dictadores de la izquierda que tanto daño nos pueden hacer. Nos venden información como si la produjeran en serie. Nos agobian con realities y nos inundan de telenovelas. Lentamente nos vamos alienando de la misma forma que los norteamericanos: entre buenos y malos, entre terroristas y pacíficos, entre comunistas y demócratas.

Para que dejarse meter los dedos a la boca. Para que creerle todo a los grandes monopolios mediáticos. Hay que verlo, así no más, y sacar nuestras propias conclusiones.

VEA EL TRAILER Y DÉLE CLICK A "ME GUSTA"
para difundir el blog y nuestro trabajo:


jueves, 31 de marzo de 2011

EL CIUDADANO FAKE



¿Que se puede decir de Orson Welles? Primero, que fue un amante de todas las manifestaciones artisticas. Desde su niñez, cada época contaba con un entretenimiento artístico y en cada uno el Sr. Welles se destacó. Fue músico, actor de teatro, titiritero, locutor y dramaturgo, para finalmente, “terminar” su carrera en el ecléctico mundo del cine. Su experiencia ya era suficiente para contribuir a una revolución en el séptimo arte.

Y lo hizo gracias a su obra maestra “El Ciudadano Kane”. Reconstruyó el cine, la estructura, el montaje, los planos y el papel crítico e histórico del cine al, subrepticiamente, contar la historia de uno de los grandes magnates de los medios americanos.

También fue una celebridad opípara y divertida. Gran conversador e ingenioso intelectual, Orson Welles dedicó su vida a los toros, a la gastronomía, las tertulias y a grandes proyectos cinematográficos; tan complejos que la mayoría quedaron inconclusos. Trabajaba en lo que fuera para lograr financiar sus aventuras como director de cine (¡dobló la voz de un transformer en la famosa serie animada!).

Su penúltimo largometraje es “F for Fake”. Casi después de una década de proyectos catastróficos para el bolsillo, Welles decide refrescar el documental con este experimento de montaje, verdades a medias y magia en imágenes. Allí el director, desde las primeras imágenes, de manera implícita y explícita, nos presenta el tema y el interés de su obra: comprender el fenómeno trillado de la “objetividad” y la “verdad” en el arte. No hay tal, nos dice desde un principio, todo es un juego de prestidigitación, una ilusión producto de la artista. El arte por y para el arte, independientemente de quien lo haga (¡¿?!).

Esta es su segunda obra maestra, de la que los críticos citan como el primer “Ensayo-Documental” y una referencia obligada para entender el ahora popularísimo “falso documental”. Una película inquietante, contada con propiedad y fluidez y significativamente provocadora para quienes son artistas por vocación, por moda o por negocio.



miércoles, 16 de marzo de 2011

PORNOMISERIA TEXTUAL y CINÉFILA


Tenga la bondad una leídita por amor a dios y cómpreme una boletica...

La tragedia excita. La pobreza se escurre entre los dedos. La desgracia se hace común, se hace viva y divierte (entre comillas o sin ellas). Los productores intentan terminar su película. Corren entre las calles y enfocan atrevidos. El carro avanza, -Eso pa’ que es –Pregunta el taxista. –Vamos donde las putas –Replica el productor.

Un hito del “documental” (también entre comillas), es la obra de los aún jóvenes caleños. Perdidos en las calles o tirando moneditas en La Rebeca bogotana, los vampiros realizadores, atacan a los niños y a los espectadores dentro y fuera de la pantalla. Beben un último sorbo de sangre zapatera y… -¿Quedó bien?” –Dice asfixiado por las mismas películas que lo retrataron y lo insultaron.



Y quedó muy bien. Tan bien, que hoy con más de treinta años a cuestas, esta película refresca y cuestiona. Refresca, porque con cáustico y oscuro humor, nos hace creer en un cine posible. En unas historias que aún no se han contado y que con la lozanía inmarcesible de un espíritu joven, todo puede hacerse, decirse y contarse. Por eso hicieron y siguen haciendo grandes estragos (incluso desde ultratumba) en las mentes de todas las generaciones esos mancitos caleños.

Cuestiona el oficio de hacer cine. Para quién se hace y qué hay que contar. Cuestiona nuestro papel de observadores incautos que frente a una pantalla, recibimos ofensas e insultos cada vez más insolentes, despreciables y en 3D. Críticos ausentes que alaban la “industria en efervescente ascenso” del cine colombiano. ¿Cuál industria? ¿La que mide calidad por numero de boletas vendidas? ¿La que eterniza en carteleras títulos entretenidos y denigra del resto, porque es puro “Cine Arte”? ¿La que empala la piratería y cobra por derechos de autor? O lo que es peor, ¿La que es apoyada por comentarios “espectaculares” de las presentadoras de farándula, áulicas y meretrices de monopolios económicos?

Agarrando público, es a lo que se dedican muchos en el cine colombiano… Agarrando y dejándose agarrar…


Colofón de protagonista:

“La parte que más me gusta es la sátira… La parte obscena… Porque la gente no se iba a imaginar de que iba a tener un lujo de que yo iba a pelar mi cuerpo y que me iba a limpiar con billetes… Como les decía yo soy el único hombre que me he limpiado con billetes, pero no sucios... acabaitos de sacar del banco"

martes, 8 de marzo de 2011

EL UBICUO PMF


Este JUEVES a las 6 y 30 PM en "Las Puertas": "UN TIGRE DE PAPEL" Dir. Luis Ospina.


Es la historia de todos. De quienes vivieron con intensidad el llamado revolucionario y la combinación de todas las formas de lucha. De aquellos que abstraídos por la psicodelia y el rock “sobrevolaron” las décadas más aceleradas de la historia reciente.

Es también la historia de los reticentes, de los acérrimos enemigos de la transformación que seguramente sintieron temblar sus sólidas bases institucionales (así fuera por pocos años). La historia de la Colombia-Goda acobardada por los artistas.

Incluso la historia de la nostalgia y la decepción postrera. De lo que pudo ser y nunca fue. El homenaje “póstumo” a la traición que muchos de los protagonistas se encargaron de consumar. Sólo hasta verse retratados por Luis Ospina y su Tigre, reconocen que incumplieron la promesa de juventud o que se les olvidó entre papeleos, burocracia y dinero. Ahora todo es un recuerdo, un parpadeo que desata imágenes… imágenes de archivo… imágenes en blanco y negro…

Sin embargo, sobreviven verdaderos artistas que no se anclaron al pasado (como Ospina, Mayolo, Hernández), que quizás fueron más visionarios y cumplieron con mesura y poesía, el tributo a sus días de colores. Que fueron más allá y le dejaron a la generación de la nada: ¡la nuestra!, un testimonio lleno de sonrisas, historia y “falsedad”

Y una nueva desazón: “¿Qué nos queda?”




jueves, 3 de marzo de 2011

"TE VOY A DICTAR UN CHORIZO"

"y ahora toma aire Peñaranda, contén la respiración, ármate de paciencia, papel y lápiz y ábrete párrafo aparte que te voy a dictar un chorizo (con la voz de Sandro Romero), lo que este libro (y este documental) al terminar ha de ser...


- Un fragmento de lo que se viene esta noche en "Las Puertas" a las 6 y 30 PM-

viernes, 25 de febrero de 2011

PROGRAMACIÓN 2011 EN "LAS PUERTAS"

A pesar del tiempo y de lo fugaces que podemos llegar a ser... REGRESAMOS (¡por segunda vez!) el jueves 3 de MARZO. Gracias a la sugerencia de Hugo y a la eterna fraternidad de artista de Pacho, tenemos el gusto de esperarlos en LAS PUERTAS este y todos los JUEVES a las 6:30 pm.

No habrá boletas, covers o consumos mínimos. Sólo contamos con nuestra pasión cinéfila y su asistencia para que disfrutaremos una buena película (¡garantizada!) en compañía de todos los amigos del buen cine.

Aca la programación (click sobre la imagen para agrandar).



lunes, 14 de febrero de 2011

VALLEJO INDÓMITO


Vallejo el eterno, el tierno, el visceral es escuchado por Luis Ospina. Ospina lo recorre, lo rueda, lo revive (hasta en su propia familia). Vallejo escupe, resuena en el teatro y su voz huye entre las sillas para que muchos la atajen y jueguen con ella. Y siempre jugamos con ella, nos divertimos con sus insultos y secretamente queremos más. Que haga algo frente a la cámara de Don Luis, que insulte a otro más, que escriba otra carta, que le lave los dientes al perro, pero que no se le acabe el fuego.

No sólo está en los libros (que pocos conocen o leen) ni en los discursos anuales que ahora atiborran auditorios; está también en la grandiosa “Desazón suprema” con sus miradas de viejo triste, calmado y delicado. Ahí queda Vallejo, entre los cortes a negro y las letras blancas del montaje fluido y musical de Rubén Mendoza (La sociedad del semáforo) y la voz acompasada del otro socio de Don Luis, el profe Sandro Romero.

Vallejo está "de moda", Vallejo el superstar, dice Sandro, Seguirá rondando auditorios y cineclubes porque la cuerda no se le ha acabado así él diga lo contrario.

jueves, 3 de febrero de 2011

RESTREPO (cuento-reseña)



Dos niños pudieron ver el documental “Restrepo”. El primero es un pequeño afgano que coincidencialmente ha salido del valle donde se filmó la película. Allí fue testigo de cómo, y de a pocos, fueron llegando las tropas norteamericanas a su tierra. Escuchó como intentaban vender una campaña antiterrorista bajo el pretexto de construir una carretera. También, vio en el rostro de los intrusos el miedo, la soledad y la angustia de la muerte. Estaba seguro que ellos sentían lo mismo que su pueblo, y quizás mucho más.

Escuchó las bombas en la noche y se divirtió con las luces surcando el viento hacia las trincheras enemigas. Una sonrisa se dibujo en su rostro. Un año después salió a despedir los helicópteros que en medio de los huracanes de arena, abandonaban despavoridos ese valle de la muerte.

Cuando estaban lo suficientemente lejos, se arrodilló e hizo una plegaria a su Dios. Aunque tarde, al fin había respondido sus plegarias. De las casas y las montañas salieron viejos afganos que disparaban al aire sus fusiles AK.

El otro niño era del estado de Utha. Hijo de mormones y granjeros, el niño trasnochó para ver por televisión el documental que transmitiría la Nacional Geografic. Emocionado, vio por la pantalla como los jóvenes soldados luchaban bajo fuego infame defendiendo al mundo de la amenaza terrorista.

El niño de Estados Unidos vio el despliegue de tecnología, de armas, de uniformes. Se entusiasmó con la forma como desde lo alto del Puesto de Operaciones Restrepo, los valerosos soldados disparaban ráfagas infinitas sobre los subversivos terroristas. Sin duda, quedó absorto con los relatos de los soldados que ofrecían su vida por la libertad; una libertad que bien conocía desde la escuela. Fueron pasajeros, casi inadvertidos por el niño, los pocos momentos en los estos militares dejaban filtrar ante la cámara la locura de la postguerra.

Mientras el niño afgano sonreía, el niño norteamericano lloraba con la muerte (casi frente a la cámara) de un oficial muerto en una emboscada. Casi no se inmutó con las secuencias previas de un bombardeo sobre ranchos afganos en el que mueren “colateralmente” algunos niños y hombres.

Cuando se fueron los militares, el niño afgano continuó su vida como pastor. Cuando terminó la película, el occidental se acostó en su cama, miró la bandera ondeante y suspirando, deseó que hubiera una guerra cuando estuviera grande y así defender a su país.

Nota: Queda pendiente la forma como los jurados del festival de Sundance reaccionaron también ante el filme, pues fue premiado por ellos como mejor documental en el 2010.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Queremos mierda? o "La Guía del Cine Perverso" de Zizek

En los sórdidos coloquios organizados por la “crítica” (mal llamados “terulias”), es frecuente escuchar altisonantes comentarios inspirados en la lectura de un clásico, una exposición o un concierto. En muchos casos, dichas declaraciones son más un producto de la ficción del crítico que traduce sus ideas en un discurso rimbombante y carente de sentido. Peor aún cuando el crítico utiliza su forzada retórica y la voz alta, no para reflexionar sobre la obra imperfecta de, por ejemplo, una joven estudiante de literatura, sino con el propósito de algún día abrir las piernas de esa sexy escritora-estudiante. Pero eso es harina de otro costal.

En muchos de esos espacios (donde se mezcla la erudición repulsiva y el deseo más pueril) es posible, ver los ardides más ilusos en torno a la conquista, escuchar sentencias determinantes acerca de la obra de arte, sus simbolismos, la idea del autor, la paratextualidad, lo implícito, la técnica, el problema de la estructura, la profundidad, la verosimilitud, la ortografía, el uso del color, la sintaxis... y demás patrañas que no son otra cosa que hablar lo que se pueda de una obra de arte, eso sí, sin olvidar que el pretencioso vocabulario es el que “cautiva” a la audiencia y convence al hombre de a pie.


He escuchado teorías ingenuas, posiciones despectivas, ideas comprensivas y lo que es peor: cientos de significados inherentes al psicoanálisis y a todas sus posteriores variables, al momento de interpretar una obra de arte. Sin embargo, ninguna ha calado hasta la fecha con más fuerza que la visión del cine que me ofreció “La guía perversa del cine” presentada por Slavoj Zizek.

Nunca aburrido o retóricamente denso, Zizek de la mano con esa voz seseante (con mezcla de lenguas eslavas e inglés) nos presenta una visión divertida del psicoanálisis y el cine (¡Claro que puede haber una visión divertida!). Desde las más evidentes para dicho análisis como “Vertigo” y “Psicosis” de Hitchcock o las películas de David Lynch, pasando por “Matrix” (¿?!!), Bergman, Chaplin y más (pero mucho más).

Un recorrido que no aburre, pero que hay que ver con el “Play/Pause” del dvd. Tres partes interesantes sobre el problema del cine desde el psicoanálisis, que envidiaría cualquier pseudocrítico, no por lo trasgresor de las ideas, más bien por lo “alegre” que puede ser interpretar una obra de arte para Zizek.


Para recordar: La explicación del deseo y el cine realizada desde la comodidad de un inodoro.

Al margen: La escena donde Zizek habla de los tulipanes y su forma aterradoramente “vaginoide”.

Para leer: Acá les dejo algunos fragmentos de lo dicho por el presentador de la película.


¿Queremos mierda?

"Cuando un objeto fantaseado, imaginario, proveniente del espacio interior, ingresa en nuestra realidad, la textura de nuestra realidad se distorsiona.

Es así como el deseo se inscribe en la realidad: distorsionándola.
El deseo es una herida de la realidad.
El arte del cine consiste en despertar deseo... para jugar con él,
Pero, al mismo tiempo, manteniéndolo a una distancia prudente,
domesticándolo, haciéndolo palpable.

Cuando nosotros, espectadores, nos sentamos en una sala de cine
y miramos la pantalla

¿No estamos a fin de cuentas mirando el retrete a la espera de que algo emerja de él?

Y la magia del espectáculo que transcurre en la pantalla ¿No es acaso una seducción decepcionante que intenta disimular el hecho de que básicamente "queremos mierda"?

Matrix

"¿Por qué la Matrix necesita nuestra energía? Creo que es mejor invertir esta pregunta: No "¿Por qué la Matrix necesita la energía?" sino "¿Por qué la energía necesita de la Matrix?"

Es decir, considerando esta energía como libido, como nuestro placer. ¿Por qué nuestra libido necesita del universo virtual de la fantasía? ¿Por qué no podemos disfrutar "directamente" de un partenaire sexual? Ésa es la pregunta fundamental. ¿Por qué necesitamos de este suplemento virtual?

Nuestra libido necesita de la ilusión para sostenerse a sí misma".

Psicosis

"La escena más eficaz, e incluso la más conmovedora de "Psicosis" es, luego del asesinato en la ducha, cuando Norman Bates limpia el baño.
Recuerdo que durante mi adolescencia, cuando vi la película por primera vez, me impresionó no sólo el largo de la escena...la escena dura casi diez minutos
Detalles de limpieza, etc... Sino sobre todo el cuidado y la meticulosidad Y en especial nuestra identificación como espectadores.

Esta escena nos dice mucho acerca de la satisfacción del trabajo
De un trabajo bien hecho.
No tanto en el sentido de construir algo nuevo Sino el trabajo humano en un nivel abstracto, primordial: el trabajo de limpiar los rastros de una mancha.
El trabajo de limpiar las manchas y mantener a un lado ese mundo oscuro Que todo el tiempo amenaza con devorarnos.

Esta es precisamente la sensación que suelen generar los films de Hitchcock.

No se trata de que algo horrible suceda en la realidad. Algo peor puede suceder, y esto parasita el tejido de lo que percibimos como realidad".


Nota del autor: También susceptible de análisis freudiano el segundo párrafo del presente texto

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Problemas de Credibilidad




Inspirado en: "Un tigre de papel" de Luis Ospina


El eterno debate entre verdad y objetividad me tiene sin cuidado. Es evidente que un intento de acercamiento a la verdad es tan escaso, que nos aleja inevitablemente de lo que ésta pudiera llegar a ser, si es que algún día la conocemos. Por otro lado, equipararla con el manido término de “objetividad” es una tarea innecesaria. Más aún, cuando quienes la promulgan a los cuatro vientos son los mismos encargados de manosearla y prostituirla.


Sin duda, ese mal llamado fenómeno de “la verdad” (que va de la mano con la objetividad, con el mesianismo, con la prepotencia, con la ignorancia, con el odio…) no me importa. No me confunde, y mucho menos me llena de interrogantes interesantes. Finalmente, la verdad no importa, quien la “encuentre” menos y quien la detente, queda suspendido en el limbo histórico de no saber que hacer con ella cuando creía tenerla. Se convierte en un culebrero, en un charlatán, sea cual fuere su oficio.



Sin embargo, sí se me hace más interesante el fenómeno de la verosimilitud. Puesto que nadie tiene la verdad, ni nadie la alcanza (esa creo que podría ser la única certeza), la verosimilitud o los intentos por hacer creíble algo me llenan de alegría y placer. Un cálculo extenso en la cabeza del artista para transformar una mentira en aparente verdad, es evidentemente, una muestra de su ingenio y talento. Una necesidad consciente de ejecutar con perfección su obra de arte.


Estrategia, ardid, juego y mentira, eso es la verosimilitud. La piedra filosofal de toda empresa artística y por qué no humana. “Hágase creer que eso no duele”, deberían enseñar. Porque el artista, verdadero conocedor de sus propósitos e intereses, debe crear el entramado y la estructura suficiente para que sus lectores, sus espectadores o su auditorio, caigan en el juego propuesto de la búsqueda de la verdad o más bien: del disfrute de la verdad. Eso debería aprender a hacer el artista, a “engañar” (en el mejor sentido de la palabra) a su público, convencerlo de la calidad de su engaño hasta la catarsis o el clímax. Es en ellos donde encontraremos el noble pretexto y las sinceras razones que tuvo el creador de la obra para enredarnos con su maravillosa verdad aparente.


Aunque la búsqueda de la verosimilitud debe ser un ejercicio permanente y deliberado en donde se unen la técnica y la imaginación; no deja de asombrarnos también, las muestras insensatas de supuesta “verosimilitud”. Estas no resultan ser más que esfuerzos pendencieros de un artista olvidado, o peor aún de un artista engañado por él mismo que dice tener la verdad pero no logra hacerla evidente y mucho menos creíble entre sus seguidores. A fuerza de aspavientos frenéticos (por no decir obras inconclusas y de pobre calidad estética), ese maestrico olvida la cohesión en su obra y el verdadero ejercicio creativo que requiere y termina por ofrecer baratijas en cada galería, en cualquier tarima o en cada propuesta que haga.


El mal engaño no fructifica. La obra no funciona, nadie se la cree. El público no reacciona. Los asistentes se alejan con un amargo sabor en sus labios, convencidos de ser víctimas inermes de un asalto a su buena fe. “Aiam florentinou Ariza” Decía Javier Bardem en el “inglés” de la película “El amor en los tiempos del cólera”. “Escribí en francés porque me nació escribir el libro en esa lengua, simplemente fluyó”, decía la ahora escritora Ingrid Betancourt.


O dice el artista local: “Ayer escribí un guión, hoy me levanté con ganas de ser bailarín; mañana me volveré guitarrista, pasado mañana seré un lagarto a la moda y luego, en una simbiosis de talento y genialidad, me volveré gestor cultural y haré proyectitos para rescatar la cultura y el arte del municipio”.


Líbrame Señor de parecerme a artistas de esta calaña.


‎Colofón "paradógico": "Con la fe puesta en el desarrollo y en una nueva generación de creadores y consumidores, hacemos un llamamiento a la juventud, y como juventud portadora del futuro, queremos procurarnos la libertad de vivir y actuar frente a las fuerzas tradicionales. Todo aquél que refleje en sus obras espontánea y verídicamente toda ... su fuerza creadora, es de los nuestros".

Manifiesto de fundación del movimiento artístico Die Brücke, 1905


miércoles, 8 de septiembre de 2010

"Super size me" o "Super high me", esa es la cuestión


En el cine no me gustan los moralismos ni las falsas expectativas ni los finales felices (sin comillas); La vida por lo general no es de finales felices. Detesto los protagonistas insípidos, las situaciones falsamente hilarantes o las situaciones incómodamente inverosímiles. Tolero los chistes flojos, pero si son repetitivos caigo en el sopor. Tampoco me gustan los documentales que suenan a biografía de History Channel, los “falsos documentales” y mucho menos los realitys.

Todos recuerdan “Super size me” de Morgan Spurlock. Una especie de documental y reality, donde un buen y saludable hijo de vecino se dedica a comer únicamente productos de Mc Donalds durante 30 días para demostrar la obviedad: hacen mucho daño. Sin cuestionar su loable propósito hacia una vida más saludable y quizá, uno que otro buen apunte durante las charlas con la cámara; el seudodocumental de Spurlock deja un buen sabor al paladar del cinéfilo sin equipararlo con la deliciosa sensación de un buen documental de Errol Morris. Para seguir con las falsas alegorías alimenticias: “Super size me” es como una buena hamburguesa (no una Big Mac) en un puesto ambulante, en la madrugada y después de algunas cervezas. Calma el hambre y se puede estar seguro que no habrá indigestión o veloces carreras al retrete.

Aunque esto no pasa con las posteriores sagas del mismo Spurlock y otra más clandestina y menos interesante: “Super high me” protagonizada por el comediante Doug Benson. Fue posible ver a Spurlock en una serie de reportajes, bastante alejados del lenguaje documental que al menos podía intuirse en su primer filme. En estos capítulos de media hora, se dedicaba a hacer tonterías durante treinta días. Por ejemplo, vivió treinta días con el sueldo mínimo estadounidense. Gran hazaña (!!??).

De “Super high me” ideada por George Benson, hay menos de qué hablar. La vi atraído por la magia mórbida que evidentemente puede generar ver a una persona drogarse durante 30 días con marihuana de distintas variedades y presentaciones. Con el transcurrir de los minutos el documental fue cayendo en lo folclórico, en lo ramplón; no sólo porque su protagonista era un comediante de “stand up” (la versión primermundista del cuentero), que disfrutaba estar “turco” durante sus presentaciones sino también porque terminó por convertirse en una pésima apología al consumo indiscriminado de marihuana. Lo que en un principio se perfilaba como un documental que denunciaba la doble moral gringa (de consumidores terapéuticos o no), terminó por volverse un mal reality donde un pésimo cuentero balbuceaba chistes en un teatro y repetía hasta el cansancio frente a la audiencia el “experimento cinematográfico” en el que se había metido de forma temeraria.

La película no deja de ser un intento de varias denuncias y planteamientos, pero sólo se queda en superficialidades y anécdotas simpaticonas. Roza la legalización con fines terapéuticos, las libertades y derechos humanos (tema ejemplarizante entre muchos gringos), la salud, la economía y el consumo como política de estado. Temas y motivos que se quedan sólo en eso: simples roces alejados de toda profundidad. Bastante inocuo por no decir “chimbo” el filme aquel. Por ejemplo, Benson afirma que con este documental les dice a los niños que "no fumen marihuana hasta convertirse en comediantes profesionales”. Claro, ¿qué se podía esperar de un filme protagonizado por un payaso experto?

Sólo se quedó en mi memoria un momento de la historia, cuando la segunda prueba “científica” sobre clarividencia y poder mental, demostraba que antes de consumir marihuana nuestro protagonista-comediante podía adivinar 1 de 30 figuras pintadas en cartas ocultas a su vista. Después de su consumo exagerado de marihuana, el sujeto ahora adivinaba 4 de 30.

Me queda una pregunta ¿Sería posible que después de algunos meses más el comediante se convirtiera gracias al consumo de la planta, en otro Walter Mercado “experto”?

VIDEO PRESENTACIÓN

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