martes, 8 de marzo de 2011

EL UBICUO PMF


Este JUEVES a las 6 y 30 PM en "Las Puertas": "UN TIGRE DE PAPEL" Dir. Luis Ospina.


Es la historia de todos. De quienes vivieron con intensidad el llamado revolucionario y la combinación de todas las formas de lucha. De aquellos que abstraídos por la psicodelia y el rock “sobrevolaron” las décadas más aceleradas de la historia reciente.

Es también la historia de los reticentes, de los acérrimos enemigos de la transformación que seguramente sintieron temblar sus sólidas bases institucionales (así fuera por pocos años). La historia de la Colombia-Goda acobardada por los artistas.

Incluso la historia de la nostalgia y la decepción postrera. De lo que pudo ser y nunca fue. El homenaje “póstumo” a la traición que muchos de los protagonistas se encargaron de consumar. Sólo hasta verse retratados por Luis Ospina y su Tigre, reconocen que incumplieron la promesa de juventud o que se les olvidó entre papeleos, burocracia y dinero. Ahora todo es un recuerdo, un parpadeo que desata imágenes… imágenes de archivo… imágenes en blanco y negro…

Sin embargo, sobreviven verdaderos artistas que no se anclaron al pasado (como Ospina, Mayolo, Hernández), que quizás fueron más visionarios y cumplieron con mesura y poesía, el tributo a sus días de colores. Que fueron más allá y le dejaron a la generación de la nada: ¡la nuestra!, un testimonio lleno de sonrisas, historia y “falsedad”

Y una nueva desazón: “¿Qué nos queda?”




jueves, 3 de marzo de 2011

"TE VOY A DICTAR UN CHORIZO"

"y ahora toma aire Peñaranda, contén la respiración, ármate de paciencia, papel y lápiz y ábrete párrafo aparte que te voy a dictar un chorizo (con la voz de Sandro Romero), lo que este libro (y este documental) al terminar ha de ser...


- Un fragmento de lo que se viene esta noche en "Las Puertas" a las 6 y 30 PM-

viernes, 25 de febrero de 2011

PROGRAMACIÓN 2011 EN "LAS PUERTAS"

A pesar del tiempo y de lo fugaces que podemos llegar a ser... REGRESAMOS (¡por segunda vez!) el jueves 3 de MARZO. Gracias a la sugerencia de Hugo y a la eterna fraternidad de artista de Pacho, tenemos el gusto de esperarlos en LAS PUERTAS este y todos los JUEVES a las 6:30 pm.

No habrá boletas, covers o consumos mínimos. Sólo contamos con nuestra pasión cinéfila y su asistencia para que disfrutaremos una buena película (¡garantizada!) en compañía de todos los amigos del buen cine.

Aca la programación (click sobre la imagen para agrandar).



lunes, 14 de febrero de 2011

VALLEJO INDÓMITO


Vallejo el eterno, el tierno, el visceral es escuchado por Luis Ospina. Ospina lo recorre, lo rueda, lo revive (hasta en su propia familia). Vallejo escupe, resuena en el teatro y su voz huye entre las sillas para que muchos la atajen y jueguen con ella. Y siempre jugamos con ella, nos divertimos con sus insultos y secretamente queremos más. Que haga algo frente a la cámara de Don Luis, que insulte a otro más, que escriba otra carta, que le lave los dientes al perro, pero que no se le acabe el fuego.

No sólo está en los libros (que pocos conocen o leen) ni en los discursos anuales que ahora atiborran auditorios; está también en la grandiosa “Desazón suprema” con sus miradas de viejo triste, calmado y delicado. Ahí queda Vallejo, entre los cortes a negro y las letras blancas del montaje fluido y musical de Rubén Mendoza (La sociedad del semáforo) y la voz acompasada del otro socio de Don Luis, el profe Sandro Romero.

Vallejo está "de moda", Vallejo el superstar, dice Sandro, Seguirá rondando auditorios y cineclubes porque la cuerda no se le ha acabado así él diga lo contrario.

jueves, 3 de febrero de 2011

RESTREPO (cuento-reseña)



Dos niños pudieron ver el documental “Restrepo”. El primero es un pequeño afgano que coincidencialmente ha salido del valle donde se filmó la película. Allí fue testigo de cómo, y de a pocos, fueron llegando las tropas norteamericanas a su tierra. Escuchó como intentaban vender una campaña antiterrorista bajo el pretexto de construir una carretera. También, vio en el rostro de los intrusos el miedo, la soledad y la angustia de la muerte. Estaba seguro que ellos sentían lo mismo que su pueblo, y quizás mucho más.

Escuchó las bombas en la noche y se divirtió con las luces surcando el viento hacia las trincheras enemigas. Una sonrisa se dibujo en su rostro. Un año después salió a despedir los helicópteros que en medio de los huracanes de arena, abandonaban despavoridos ese valle de la muerte.

Cuando estaban lo suficientemente lejos, se arrodilló e hizo una plegaria a su Dios. Aunque tarde, al fin había respondido sus plegarias. De las casas y las montañas salieron viejos afganos que disparaban al aire sus fusiles AK.

El otro niño era del estado de Utha. Hijo de mormones y granjeros, el niño trasnochó para ver por televisión el documental que transmitiría la Nacional Geografic. Emocionado, vio por la pantalla como los jóvenes soldados luchaban bajo fuego infame defendiendo al mundo de la amenaza terrorista.

El niño de Estados Unidos vio el despliegue de tecnología, de armas, de uniformes. Se entusiasmó con la forma como desde lo alto del Puesto de Operaciones Restrepo, los valerosos soldados disparaban ráfagas infinitas sobre los subversivos terroristas. Sin duda, quedó absorto con los relatos de los soldados que ofrecían su vida por la libertad; una libertad que bien conocía desde la escuela. Fueron pasajeros, casi inadvertidos por el niño, los pocos momentos en los estos militares dejaban filtrar ante la cámara la locura de la postguerra.

Mientras el niño afgano sonreía, el niño norteamericano lloraba con la muerte (casi frente a la cámara) de un oficial muerto en una emboscada. Casi no se inmutó con las secuencias previas de un bombardeo sobre ranchos afganos en el que mueren “colateralmente” algunos niños y hombres.

Cuando se fueron los militares, el niño afgano continuó su vida como pastor. Cuando terminó la película, el occidental se acostó en su cama, miró la bandera ondeante y suspirando, deseó que hubiera una guerra cuando estuviera grande y así defender a su país.

Nota: Queda pendiente la forma como los jurados del festival de Sundance reaccionaron también ante el filme, pues fue premiado por ellos como mejor documental en el 2010.

viernes, 28 de enero de 2011

¿Queremos mierda? o "La Guía del Cine Perverso" de Zizek

En los sórdidos coloquios organizados por la “crítica” (mal llamados “terulias”), es frecuente escuchar altisonantes comentarios inspirados en la lectura de un clásico, una exposición o un concierto. En muchos casos, dichas declaraciones son más un producto de la ficción del crítico que traduce sus ideas en un discurso rimbombante y carente de sentido. Peor aún cuando el crítico utiliza su forzada retórica y la voz alta, no para reflexionar sobre la obra imperfecta de, por ejemplo, una joven estudiante de literatura, sino con el propósito de algún día abrir las piernas de esa sexy escritora-estudiante. Pero eso es harina de otro costal.

En muchos de esos espacios (donde se mezcla la erudición repulsiva y el deseo más pueril) es posible, ver los ardides más ilusos en torno a la conquista, escuchar sentencias determinantes acerca de la obra de arte, sus simbolismos, la idea del autor, la paratextualidad, lo implícito, la técnica, el problema de la estructura, la profundidad, la verosimilitud, la ortografía, el uso del color, la sintaxis... y demás patrañas que no son otra cosa que hablar lo que se pueda de una obra de arte, eso sí, sin olvidar que el pretencioso vocabulario es el que “cautiva” a la audiencia y convence al hombre de a pie.


He escuchado teorías ingenuas, posiciones despectivas, ideas comprensivas y lo que es peor: cientos de significados inherentes al psicoanálisis y a todas sus posteriores variables, al momento de interpretar una obra de arte. Sin embargo, ninguna ha calado hasta la fecha con más fuerza que la visión del cine que me ofreció “La guía perversa del cine” presentada por Slavoj Zizek.

Nunca aburrido o retóricamente denso, Zizek de la mano con esa voz seseante (con mezcla de lenguas eslavas e inglés) nos presenta una visión divertida del psicoanálisis y el cine (¡Claro que puede haber una visión divertida!). Desde las más evidentes para dicho análisis como “Vertigo” y “Psicosis” de Hitchcock o las películas de David Lynch, pasando por “Matrix” (¿?!!), Bergman, Chaplin y más (pero mucho más).

Un recorrido que no aburre, pero que hay que ver con el “Play/Pause” del dvd. Tres partes interesantes sobre el problema del cine desde el psicoanálisis, que envidiaría cualquier pseudocrítico, no por lo trasgresor de las ideas, más bien por lo “alegre” que puede ser interpretar una obra de arte para Zizek.


Para recordar: La explicación del deseo y el cine realizada desde la comodidad de un inodoro.

Al margen: La escena donde Zizek habla de los tulipanes y su forma aterradoramente “vaginoide”.

Para leer: Acá les dejo algunos fragmentos de lo dicho por el presentador de la película.


¿Queremos mierda?

"Cuando un objeto fantaseado, imaginario, proveniente del espacio interior, ingresa en nuestra realidad, la textura de nuestra realidad se distorsiona.

Es así como el deseo se inscribe en la realidad: distorsionándola.
El deseo es una herida de la realidad.
El arte del cine consiste en despertar deseo... para jugar con él,
Pero, al mismo tiempo, manteniéndolo a una distancia prudente,
domesticándolo, haciéndolo palpable.

Cuando nosotros, espectadores, nos sentamos en una sala de cine
y miramos la pantalla

¿No estamos a fin de cuentas mirando el retrete a la espera de que algo emerja de él?

Y la magia del espectáculo que transcurre en la pantalla ¿No es acaso una seducción decepcionante que intenta disimular el hecho de que básicamente "queremos mierda"?

Matrix

"¿Por qué la Matrix necesita nuestra energía? Creo que es mejor invertir esta pregunta: No "¿Por qué la Matrix necesita la energía?" sino "¿Por qué la energía necesita de la Matrix?"

Es decir, considerando esta energía como libido, como nuestro placer. ¿Por qué nuestra libido necesita del universo virtual de la fantasía? ¿Por qué no podemos disfrutar "directamente" de un partenaire sexual? Ésa es la pregunta fundamental. ¿Por qué necesitamos de este suplemento virtual?

Nuestra libido necesita de la ilusión para sostenerse a sí misma".

Psicosis

"La escena más eficaz, e incluso la más conmovedora de "Psicosis" es, luego del asesinato en la ducha, cuando Norman Bates limpia el baño.
Recuerdo que durante mi adolescencia, cuando vi la película por primera vez, me impresionó no sólo el largo de la escena...la escena dura casi diez minutos
Detalles de limpieza, etc... Sino sobre todo el cuidado y la meticulosidad Y en especial nuestra identificación como espectadores.

Esta escena nos dice mucho acerca de la satisfacción del trabajo
De un trabajo bien hecho.
No tanto en el sentido de construir algo nuevo Sino el trabajo humano en un nivel abstracto, primordial: el trabajo de limpiar los rastros de una mancha.
El trabajo de limpiar las manchas y mantener a un lado ese mundo oscuro Que todo el tiempo amenaza con devorarnos.

Esta es precisamente la sensación que suelen generar los films de Hitchcock.

No se trata de que algo horrible suceda en la realidad. Algo peor puede suceder, y esto parasita el tejido de lo que percibimos como realidad".


Nota del autor: También susceptible de análisis freudiano el segundo párrafo del presente texto

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Problemas de Credibilidad




Inspirado en: "Un tigre de papel" de Luis Ospina


El eterno debate entre verdad y objetividad me tiene sin cuidado. Es evidente que un intento de acercamiento a la verdad es tan escaso, que nos aleja inevitablemente de lo que ésta pudiera llegar a ser, si es que algún día la conocemos. Por otro lado, equipararla con el manido término de “objetividad” es una tarea innecesaria. Más aún, cuando quienes la promulgan a los cuatro vientos son los mismos encargados de manosearla y prostituirla.


Sin duda, ese mal llamado fenómeno de “la verdad” (que va de la mano con la objetividad, con el mesianismo, con la prepotencia, con la ignorancia, con el odio…) no me importa. No me confunde, y mucho menos me llena de interrogantes interesantes. Finalmente, la verdad no importa, quien la “encuentre” menos y quien la detente, queda suspendido en el limbo histórico de no saber que hacer con ella cuando creía tenerla. Se convierte en un culebrero, en un charlatán, sea cual fuere su oficio.



Sin embargo, sí se me hace más interesante el fenómeno de la verosimilitud. Puesto que nadie tiene la verdad, ni nadie la alcanza (esa creo que podría ser la única certeza), la verosimilitud o los intentos por hacer creíble algo me llenan de alegría y placer. Un cálculo extenso en la cabeza del artista para transformar una mentira en aparente verdad, es evidentemente, una muestra de su ingenio y talento. Una necesidad consciente de ejecutar con perfección su obra de arte.


Estrategia, ardid, juego y mentira, eso es la verosimilitud. La piedra filosofal de toda empresa artística y por qué no humana. “Hágase creer que eso no duele”, deberían enseñar. Porque el artista, verdadero conocedor de sus propósitos e intereses, debe crear el entramado y la estructura suficiente para que sus lectores, sus espectadores o su auditorio, caigan en el juego propuesto de la búsqueda de la verdad o más bien: del disfrute de la verdad. Eso debería aprender a hacer el artista, a “engañar” (en el mejor sentido de la palabra) a su público, convencerlo de la calidad de su engaño hasta la catarsis o el clímax. Es en ellos donde encontraremos el noble pretexto y las sinceras razones que tuvo el creador de la obra para enredarnos con su maravillosa verdad aparente.


Aunque la búsqueda de la verosimilitud debe ser un ejercicio permanente y deliberado en donde se unen la técnica y la imaginación; no deja de asombrarnos también, las muestras insensatas de supuesta “verosimilitud”. Estas no resultan ser más que esfuerzos pendencieros de un artista olvidado, o peor aún de un artista engañado por él mismo que dice tener la verdad pero no logra hacerla evidente y mucho menos creíble entre sus seguidores. A fuerza de aspavientos frenéticos (por no decir obras inconclusas y de pobre calidad estética), ese maestrico olvida la cohesión en su obra y el verdadero ejercicio creativo que requiere y termina por ofrecer baratijas en cada galería, en cualquier tarima o en cada propuesta que haga.


El mal engaño no fructifica. La obra no funciona, nadie se la cree. El público no reacciona. Los asistentes se alejan con un amargo sabor en sus labios, convencidos de ser víctimas inermes de un asalto a su buena fe. “Aiam florentinou Ariza” Decía Javier Bardem en el “inglés” de la película “El amor en los tiempos del cólera”. “Escribí en francés porque me nació escribir el libro en esa lengua, simplemente fluyó”, decía la ahora escritora Ingrid Betancourt.


O dice el artista local: “Ayer escribí un guión, hoy me levanté con ganas de ser bailarín; mañana me volveré guitarrista, pasado mañana seré un lagarto a la moda y luego, en una simbiosis de talento y genialidad, me volveré gestor cultural y haré proyectitos para rescatar la cultura y el arte del municipio”.


Líbrame Señor de parecerme a artistas de esta calaña.


‎Colofón "paradógico": "Con la fe puesta en el desarrollo y en una nueva generación de creadores y consumidores, hacemos un llamamiento a la juventud, y como juventud portadora del futuro, queremos procurarnos la libertad de vivir y actuar frente a las fuerzas tradicionales. Todo aquél que refleje en sus obras espontánea y verídicamente toda ... su fuerza creadora, es de los nuestros".

Manifiesto de fundación del movimiento artístico Die Brücke, 1905


miércoles, 8 de septiembre de 2010

"Super size me" o "Super high me", esa es la cuestión


En el cine no me gustan los moralismos ni las falsas expectativas ni los finales felices (sin comillas); La vida por lo general no es de finales felices. Detesto los protagonistas insípidos, las situaciones falsamente hilarantes o las situaciones incómodamente inverosímiles. Tolero los chistes flojos, pero si son repetitivos caigo en el sopor. Tampoco me gustan los documentales que suenan a biografía de History Channel, los “falsos documentales” y mucho menos los realitys.

Todos recuerdan “Super size me” de Morgan Spurlock. Una especie de documental y reality, donde un buen y saludable hijo de vecino se dedica a comer únicamente productos de Mc Donalds durante 30 días para demostrar la obviedad: hacen mucho daño. Sin cuestionar su loable propósito hacia una vida más saludable y quizá, uno que otro buen apunte durante las charlas con la cámara; el seudodocumental de Spurlock deja un buen sabor al paladar del cinéfilo sin equipararlo con la deliciosa sensación de un buen documental de Errol Morris. Para seguir con las falsas alegorías alimenticias: “Super size me” es como una buena hamburguesa (no una Big Mac) en un puesto ambulante, en la madrugada y después de algunas cervezas. Calma el hambre y se puede estar seguro que no habrá indigestión o veloces carreras al retrete.

Aunque esto no pasa con las posteriores sagas del mismo Spurlock y otra más clandestina y menos interesante: “Super high me” protagonizada por el comediante Doug Benson. Fue posible ver a Spurlock en una serie de reportajes, bastante alejados del lenguaje documental que al menos podía intuirse en su primer filme. En estos capítulos de media hora, se dedicaba a hacer tonterías durante treinta días. Por ejemplo, vivió treinta días con el sueldo mínimo estadounidense. Gran hazaña (!!??).

De “Super high me” ideada por George Benson, hay menos de qué hablar. La vi atraído por la magia mórbida que evidentemente puede generar ver a una persona drogarse durante 30 días con marihuana de distintas variedades y presentaciones. Con el transcurrir de los minutos el documental fue cayendo en lo folclórico, en lo ramplón; no sólo porque su protagonista era un comediante de “stand up” (la versión primermundista del cuentero), que disfrutaba estar “turco” durante sus presentaciones sino también porque terminó por convertirse en una pésima apología al consumo indiscriminado de marihuana. Lo que en un principio se perfilaba como un documental que denunciaba la doble moral gringa (de consumidores terapéuticos o no), terminó por volverse un mal reality donde un pésimo cuentero balbuceaba chistes en un teatro y repetía hasta el cansancio frente a la audiencia el “experimento cinematográfico” en el que se había metido de forma temeraria.

La película no deja de ser un intento de varias denuncias y planteamientos, pero sólo se queda en superficialidades y anécdotas simpaticonas. Roza la legalización con fines terapéuticos, las libertades y derechos humanos (tema ejemplarizante entre muchos gringos), la salud, la economía y el consumo como política de estado. Temas y motivos que se quedan sólo en eso: simples roces alejados de toda profundidad. Bastante inocuo por no decir “chimbo” el filme aquel. Por ejemplo, Benson afirma que con este documental les dice a los niños que "no fumen marihuana hasta convertirse en comediantes profesionales”. Claro, ¿qué se podía esperar de un filme protagonizado por un payaso experto?

Sólo se quedó en mi memoria un momento de la historia, cuando la segunda prueba “científica” sobre clarividencia y poder mental, demostraba que antes de consumir marihuana nuestro protagonista-comediante podía adivinar 1 de 30 figuras pintadas en cartas ocultas a su vista. Después de su consumo exagerado de marihuana, el sujeto ahora adivinaba 4 de 30.

Me queda una pregunta ¿Sería posible que después de algunos meses más el comediante se convirtiera gracias al consumo de la planta, en otro Walter Mercado “experto”?

jueves, 2 de septiembre de 2010

Salpicaduras sobre el documental

Ver un documental en la mayoría de los casos representa una experiencia divertida y sorprendente. Es fácil encontrar emociones vertiginosas y al mismo tiempo grandes sobresaltos durante la proyección de una buena película documental. Aunque quiera venderse el concepto de “seriedad” como propio del género, es indiscutible que el asombro, las maravillas, el placer y la virtud de los realizadores pueden alcanzarse y reconocerse más fácilmente si se ve más bien un buen documental que alguna producción estrambótica de alto presupuesto.

Un documental (sin entrar en la discusión de la objetividad y los purismos de géneros) alegra la vida, divierte y entretiene, al mismo tiempo que permite reconocer en el realizador su sensibilidad y una verdadera propuesta estética y artística.

Seguramente debido al auge, que es ajeno a los círculos de eruditos cinematográficos, constantemente tenemos la oportunidad de ver más y más documentales. Pasamos de interesarnos en el popular documental ecológico a “devorar” con asiduidad filmes documentales políticos y de denuncia, que evidentemente han cambiado la forma en que vemos el mundo.

De un primer acercamiento a Michael Moore y a su discurso irónico un tanto mediático, pasamos a la poesía alemana de Werner Herzorg mezclada con dosis crudas de realidad desconcertante para llegar finalmente al drama cuasipoliciaco y la puesta en escena de Errol Morris.

Sin embargo, desde esa pequeña muestra podemos dar permanentes saltos al documental “de guerrilla” o de bajos recursos, que independientemente de su calidad tecnológica, acerca constantemente al espectador a realidades olvidadas pero atractivas para los países del primer mundo dueños de los festivales. Revelan minuto a minuto conflictos y problemas tan comunes para todos que terminan por pasar desapercibidos para los protagonistas o incluso para los mismos compatriotas testigos silentes de la desmemoriada historia de un país.

“La batalla de chile I, II y III”, “La ciudad de los fotógrafos”, “La dignidad de los nadies”, son buenos ejemplos de este documental latinoamericano que pugna por encontrar espectadores e interlocutores en todo el planeta; para de alguna forma, revelar la crueldad que nos agobia.

Antes de hablar de pueblos imaginarios, vidas de telenovela o cursilerías polígamas se debería hacer más documentales, no con el propósito de hacer panfletaria la obra de arte sino más bien con la clara intención de mantener viva la historia y el recuerdo en la memoria de los habitantes de la aldea global.

Ya fue suficiente de la banalidad que vomita el mundo y de los permanentes asaltos a la buena fe que el “video youtubismo” nos entrega día tras día. Pululan los chistes flojos, los “fails”, los “WTF” y “LOL” por toda la red, enmudeciendo conciencias, minando la crítica y la razón o vulgarizando el trabajo de verdaderos cineastas.

Pa’ ve:








martes, 31 de agosto de 2010

UN BUEN CUENTO PARA RETORMAR EL BLOG

DESTINITO FATAL
Andrés Caicedo

A un hombrecito le gusta el cine y llega y funda un cine club y lo primero que hace es programar un ciclo larguísimo de películas de vampiros, desde Murnau y Dreyer hasta Fisher y este film que vio hace poco de Dan Curtis. Al principio hay mucha acogida y todo, el teatro se llena. Pero semana tras semana va bajando la audiencia. Como se sabe, el público cineclubista está compuesto en su mayoría por gente despistada que acude a ver acá “el cine de calidad” que no puede ver en los teatros cuando éstos sólo exhiben vaqueros y espías; imbéciles que abuchean una película de John Ford con John Wayne «porque el ejército de EE. UU. siempre mata muchos indios», que le dicen imbécil a Jerry Lewis. Esa gente cómo le va a coger la onda a los vampiros, no falta por allí uno que insulte al hombrecito del cine club por estar exhibiendo cosas de éstas cuando los estudiantes luchan en las calles, gente que únicamente sueña de noche y que siempre duerme bien y al otro día se despiertan y pueden hablar de amor, de papitas, de viajes, de política y cuando llegue la noche se ponen a soñar de lo mismo que han hablado durante todo el día. Pues bien, el hombrecito de nuestra historia comenzó a perder grandes cantidades de dinero, porque ya al final no iban más de l0 personas a sus películas de vampiros, 9, 8, 7, 6, 5, los últimos 4 empezaron a conversar, a contarse recuerdos, pasó el tiempo y uno de ellos se mudó a otra ciudad, otro amaneció un día muerto, uno se graduó de arquitecto y nunca más se lo volvió a ver por estas tierras.

El hecho es que el sábado 29 de septiembre de 1971 el hombrecito encontró, al ir a introducir el último film del ciclo, que no había más que un espectador en la sala, allá detrás, en un rincón, mitad luz y mitad sombra.
El hombrecito iba a empezar a hablar de la película que amaba tanto, pero el Conde se paró de su butaca y le sonrió, y el hombrecito tuvo que bajar los ojos.


jueves, 18 de diciembre de 2008

EL TERCERO


Asistimos curiosos a “compartir” con la cinemateca y "la crema y nata" de la cinematografía bogotana en el Tercer Encuentro Distrital Audiovisual… Sin embargo, ella quedó entre comillas. Solitarios, ausentes y dispersos a lo largo de la sala nos sentamos con más ánimo de escuchar que de inquirir. Con más ganas de escuchar que de proponer.

Estos encuentros, porque nos son los primeros a los que vamos, llenan de inquietudes el costal de preguntas con las que se llega a estos espacios. No promueven la creación, la discusión, el intercambio. Simplemente y a la carrera, se escuchan personajes reconocidos “y que salen en T.V.”. Más bien son lugares para pensar el cine –Como lo dijo el director de la Asociación de Cine Clubes-, pero nada más. Yo con yo como dice el cuento. En conclusión, de los asistentes depende el interés con el que aborden sus ideas, el arrojo con el que produzcan su filme y la inteligencia con la que distribuyan o muestren sus obras.

Aunque el panorama es aciago para todos (desde los proyeccionistas hasta los realizadores) porque no hay plata, aún existen muchas instituciones y jóvenes deseosos por enriquecer el panorama cinematográfico de las grandes ciudades como Bogotá, que en pequeños universos como las localidades o sus barrios, sueña con entregar historias en imágenes u ofrecer la magia de la pantalla de la sala oscura.

Los encuentros nos arrojan pocas opciones (por parte de las instituciones públicas), pero si arrojan sobre nuestras ávidas y cinéfilas cabezas una sentencia: ¡RAZONAR Y CREAR CINE!

jueves, 11 de diciembre de 2008

CINE “IN”DEPENDIENTE


Durante esta década se ha puesto de moda la categorización de Cine Independiente para algunas películas de cine norteamericano. Pero, ¿Qué es?, ¿En dónde está la independencia?


Recientemente el Cine Club Los Ojos proyectó “Juno”, una producción norteamericana enmarcada por la crítica y los festivales dentro de la popular categoría de Cine independiente. Un epíteto sentencioso como el término de “Independiente” requiere, al ir de boca en boca, una definición y de igual manera, un somero análisis que omita las dudas, deje de causar confusiones y no se extienda irremediablemente a una variedad de realizaciones que al final de cuentas no lo son.

Los llamados INDIFILMS tienen su origen en distintos festivales creados principalmente para alejarse del fenómeno de la industria hollywoodense y el sistema de producción fastuosa que lo caracteriza desde principios del siglo XX (Ver por ejemplo, “Cleopatra” protagonizada por Liz Taylor). Sin duda, filmes impresionantes por su puesta en escena y de alto impacto social más para la industria del entretenimiento que como una manifestación artística y estética.

Entre estos festivales de “Cine Independiente”, vale destacar el creado por Robert Redford mediante la fundación del Instituto Sundance en 1981, encargado de difundir este tipo de realizaciones cada año. Gracias al auge que despierta año tras año y a la calidad de la filmografía que reúnen éstos y otros festivales; el Cine Independiente ha recibido una mirada más receptiva de la industria de Hollywood, lo que le ha permitido comercializar y divulgar esas creaciones cinematográficas clandestinas o de “bajo” presupuesto (¿Bajo presupuesto 10 millones de dólares cómo mínimo?)

Sin embargo, este “género” se ha tornado incómodo por su popularidad y de alguna manera se ha alejado del espíritu inicial que movió a muchos jóvenes realizadores bajo la intención de dar a conocer su obra en un medio farragoso como lo es la industria agobiante del cine de las grandes productoras y distribuidoras norteamericanas. Ahora, se habla de cine independiente como una alternativa válida de expresión creativa, aunque ella no se libra (por el contrario, se une) a la danza de los millones de dólares que garantizan mayor presupuesto. O se acogen, en el mejor de los casos, a la participación de estrellas rutilantes que aseguran un éxito taquillero… que en sus orígenes era lo que menos importaba para estos festivales.

Casi 30 años después, el Cine Independiente, se acerca lentamente a lo que menospreciaba. Hoy vemos como las comercializadoras abren sus ojos a películas encantadoras, simpáticas y algunas de excelente factura, pero que poco a poco se desdibujan con historias fáciles, coleccionables y pasajeras. Es pues una condición bien particular la que promueven las leyes del mercado en torno al cine y por extensión, al arte. La disyuntiva se plantea de esta manera: ¿crear por el más íntimo placer de la expresión humana o crear para alcanzar popularidad y mejores dividendos económicos?

Colofón:
“Los Ojos” recomienda del Cine Independiente: “Pi: el orden del Caos”, “Los Sospechosos de Siempre”, “Antonia”, “Diarios de Motocicleta” y otras muchas obras del cine latinoamericano y europeo, que con bajos recursos e ingenio frente a la adversidad, cuentan historias corrosivas a través de imágenes y diálogos impresionantes.

sábado, 16 de febrero de 2008

MIRA LO QUE ME ENCONTRÉ


A propósito de la supuesta violencia del cine colombiano... Las estadísticas de las versiones de RAMBO (No creo que en inglés esté tan complicado)...

TAMBIÉN POR TV


Sintiendo mucho la ausencia, seguiré permanentemente y sin descuido esta bitácora cinéfila...

Ayer vi TV y en ella (luego de una batalla inclemente con el botón "channel") y me encontré de nuevo con RODRIGO D - NO FUTURO...

Que desanime, que angustia parce...

Sí, porque lograr transmitir, en medio del dolor ya obvio de las comunas florecientes del 1988, la vida de un punketo que ni siquiera idolatra a "la vieja guardia porque ya pasó" y que siente profundamente la condición de sus amigos "porque que boleta"... Podría considerarse una poesía romántica en medio de la catástrofe (¡porque la hecatombe es ahora y no hay nada que hacer!).

Sí, me gusta la grosería porque es el más puro significado de la angustia. Y sí, también me gusta el mal sonido por que basta con ver caminar a Rodrigo pegándole a las baquetas para saber que no va a ninguna parte...

Y al final de cuentas me gusta completa porque es el origen de nuestros pecados recientes, de nuestro dolor perpetuo, de nuestra condena y de nuestro presente...

¡NO TE DESANIMES... MATATE MATATE!

miércoles, 19 de diciembre de 2007

TODO LO QUE SIEMPRE QUISO SABER SOBRE EL SEXO


Después de cierto tiempo sin publicar, lo hacemos para contarles algo acerca de esta película y también para informarles que por este año el CINE CLUB LOS OJOS descansará hasta enero.

De la peli no hay mucho que contar. Es sin lugar a dudas una buena película (aunque no de las obras maestras de Woody Allen). Consta de 7 episodios sobre los afrodisiacos, las aberraciones, las investigaciones sobre sexo, el orgasmo, la anorgasmia, los travestis, en fin... Una película que no pretende filosofar con humor sobre el mundo del sexo, más bien entretiene acerca de los típicos problemas que afronta el mundo (de la década de los setenta) en materia de sexualidad.

En muchas oportunidades se desdeña del cine de Woody Allen por considerarlo un humor tan fino como aburrido o "intelectualoide"; sin embargo más que un humorista y a pesar de los inicios en este género(esta es su cuarta película), lo que nos muestra el Sr. Allen es un acercamiento al ser humano, una mirada al interior de las preocupaciones, los retos y los estados disímiles del hombre. Ese es Allen, un director que nos permite reconocernos incluso en un filme salpicado de humor como "Todo sobre el sexo".

Los esperamos este jueves para que se diviertan con escenas francamente memorables e inexplicables: la oveja con liguero, el travesti bigotón, el bufón Shakesperiano, la pareja snob italiana y el temeroso espermatozoide (entre muchos otros momentos memorables de esta cinta.
Nos vemos en "El país de las maravillas" a las 7 pm.

Director: Woody Allen
Año: 1972
Género: "Comedia"
Título Original: Everything You Always Wanted to Know About Sex (But Were Afraid to Ask)

jueves, 6 de diciembre de 2007

MAS EXTRAÑO QUE LA FICCIÓN


Hoy jueves presentamos una película cercana a los afectos no sólo de los que gustan de una producción honesta, limpia y sin artilugios, sino también para quienes reconocen la relación sincrética entre el cine y la literatura.

¿Hasta qué punto la ficción se permite "licencias" que transgrederán la realidad? ¿Hasta qué punto la fantasía puede lidiar con la aparentemente melancolía de una vida terrenal? Este es el primer tema que propone el filme del joven y prometedor director Marc Forster ("Monster's Ball" y "Descubriendo el país de nunca jamás") y guionista Zach Helm.

Es indiscutible la cercanía de esta película a las historias apasionantes y paranoides de Charlie Kaufman ("Quieres ser Jhon Malkovich", "Ladrón de orquideas", "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", "confesiones de una mente peligrosa"). Entre risas desconcertantes y vaivenes extraños del inconsciente, podríamos decir que estos argumentos se vuelven ahora una tendencia refrescante y acogedora pues a pesar de algunos requerimientos técnicos frente a la realización, llegan al espectador y lo enfrentan paso a paso a una historia sencilla pero sobrecogedora e impactante, incluso por su misma afinidad con el universo de la mente humana.

De la película vale la pena destacar que saca del mundo de la caricaturización a Will Farrell (sin llegar a ser una actuación grandiosa); que nos presenta secuencias memorables por su pasión y estética, y finalmente, porque es un homenaje a los buenos diálogos y a un guión que se desenvuelve a punta de ellos sin afanes y giros tan "joligüdescos".

Si no va hoy jueves a "El país de las maravillas" alquílela; es un buen pretexto para sentarse y sufrir con la vida, que muchas veces nos corroe (como a cada personaje de esta historia) y que es indiscutiblemente"Más extraña que la ficción"...

jueves, 29 de noviembre de 2007

MONÓLOGO A "PI EL ORDEN DEL CAOS"

Rostro Blanco golpe bits vaivén grito esquizofrenia las llaves una puerta ojo de pez narices niña calculadora negro negro negro calles tráfico gente "go" café espirales papel blanco el lápiz papel fibonaci chip metro trajes la bolsa el grito la cámara giros planos granos el ruido otra vez más bits medias blancas la torah las calles mareo náusea asco rabia el dolor de cabeza cerebros sangre en negro dios 3,141 592 653 589 793 238 462 643 383 279 502 884 197 169 399 375 105 820 974 944 592 307 816 406 286 208 998 628 034 825 342 117 067 982 148 086 513 282 306 647 093 844 609 550 582 231 725 359 408 128 528 315 645 651 365 245 665 más números miedo pánico horror sistema grito gritooos gritosss calculadora pastillas viejo peces "go" muerte miedo papel arbol hojas taladro 216 luz blanco ¿dios otra vez? parque niña calculadora sonrisa blanco... dolor de cabeza

Pi (El orden del caos o Fe en el caos)
Dirigida y escrita por: Darren Aronofsky - 1998
Duración: 84 minutos
Música: Massive Attack - Orbital

PRIMERA ENTRADA - PRIMEROS AÑOS


Desde un teatro al borde la destrucción hasta las a veces incómodas sillas de un bar, el CINE CLUB LOS OJOS ha construido paso a paso, un momento de religiosa comunión semanal entre la realidad y la ficción. Felices, hemos compartido momentos cargados de rumores y engaños, hemos sido cómplices silentes de asesinos, pretendimos ser alguno de los infalibles galanes, reímos con la muerte y el dolor o en el peor de los casos odiamos un filme o un director por retorcido o ininteligible.

Esa ha sido y es la principal motivación de este Club de cinéfilos: dejar que el pasado, nuestros recuerdos y la fantasía se vuelvan uno sólo gracias al cine. De manera interrumpida pero persistente, y con los buenos augurios de este gran grupo de amigos, trabajamos semana tras semana no sólo en un espacio para el disfrute sino también de un escenario para la construcción de cultura y pensamiento crítico.

Ahora hemos decidido, luego de cuatro años, compartir un espacio adicional para la interacción con nuestros amigos: la bitácora electrónica. Sin embargo no pretendemos a partir de ahora (y como siempre lo hemos hecho en las funciones), pontificar acerca del "Séptimo Arte" y sus virtudes estéticas, filosóficas y técnicas. Simplemente y a través del tiempo y sus recuerdos, seguiremos compartiendo nuestro trabajo: el de presentarle a la comunidad de Chía una alternativa cultural necesaria...

Sin pretenciones, sin artilugios, sin exageraciones, sin exclusiones; sólo por el placer de proyectar obras que algún día vimos y queremos recordar o por el misterio que encierra un título desconocido y que nos invita a disfrutarlo segundo a segundo...

Esto es y ha sido el CINE CLUB LOS OJOS. Un espacio para que entre amigos y fanáticos redescubramos la complicidad que nos entrega la oscura sala de cine.

Los esperamos todos los JUEVES a las 7 pm en CHÍA, más exactamente en "El País de las Maravillas", cerca al Parque Principal por el Portal de la Luna.

VIDEO PRESENTACIÓN

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